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martes, 9 de septiembre de 2008

Prefiero vigésimo tercero que veintidós

Hoy me ha tocado cambiar la cifra de las unidades de mi edad por una más. Y aunque lo he hecho con mucho gusto, ya que estoy contentísima de poder disfrutar de otro año más de vida y de que el último haya sido tan especial, lo he hecho con algo de miedo.

El número 22 me da miedo, y no sé por qué. No me gusta nada, antes de tenerlo como número que represente la edad que tengo en la actualidad ya le tenía un poco de manía, y no quiero manchar de prejuicios y supersticiones este año de mi vida.

¿Qué tienen los números que nos hacen quererlos u odiarlos? ¿Por qué nos gusta más un número o nos deja de gustar otro? Como mujer, debería odiar el 30 o el 40, pero... ¿por qué el 22?

Según la wikipedia, el 22 es el número natural que sigue al 21 y precede al 23. Es un número compuesto y... como la suma de sus factores es 14 se trata de un número defectivo. ¿Eso querrá decir que trae defecto? (Yo soy de letras) Y también dice la wikipedia que la Biblia termina en el capítulo 22. No sé si eso es bueno o malo.

Científicamente eso de defectivo no me ha dejado muy tranquila, así que voy a indagar en el campo de la numerología. El número veintidós es un número maestro. (¿Este año seré profesora?) Es un número práctico. La obligación cósmica de un número 22 le exige vivir no sólo de sueños e ilusiones, también de realidades.



Esta vez me voy a quedar con la otra ciencia. Y como si hay algo que soy es optimista, cambiaré el 22 por el vigésimo tercero y disfrutaré de este año al máximo intentando alcanzar mis metas y haciendo realidad mis sueños.

¡Ya os contaré dentro de un año!

miércoles, 27 de agosto de 2008

¿Qué quieres que te diga?

Que ya me voy encontrando mejor, que ya no miro al suelo y me mareo...
Que me da pereza ponerme a estudiar, pero tengo que librarme de ella y aprobar literatura inglesa como sea...
Que noto que el verano llega a su fin, y que, por primera vez, no quiero que acabe...
Que tengo miedo al cambio que se avecina...
Que tal vez no llegue a la meta que me he marcado...
Que aún así soy optimista...

Que te quiero...
Que tengo ganas de que llegue mi cumpleaños pero me da miedo alejarme numéricamente de ti...

Que me apetece cambiar...
Que este año será genial...
Que este año ha sido genial...

jueves, 26 de junio de 2008

VACACIONES

Vacaciones de verano para mí, naninaninaninani ninoní.


¡Creí que nunca llegarían!
Este año, la ansiedad de saber que era el último de mi carrera unida a mi inesperada llegada del amor han hecho que mi curso se eternice hasta el punto de creer que nunca jamás iba a acabar. Pero al final no ha sido así.
Tal y como me prometieron el primer día de curso, el día 21 de Junio acabé mis exámenes y me vine a mi casa, para dar comienzo así a mis esperadísimas vacaciones.
¿Por qué son esperadísimas? No lo sé. Este año, además, no tengo ningún plan relevante. Excepto el hecho de pasarme todo el verano disfrutando de mi novio, que para mí es el mejor plan.
Este año no hay viajes al extranjero, no hay visitas a amigos, casi no hay días de verano en Gijón. En otras circustancias, me hallaría horrizada ante tal panorama. Pero no lo estoy. De hecho, a este verano le tengo más ganas que nunca.

jueves, 29 de mayo de 2008

He descubierto que la decepción es el peor sentimiento del mundo. Cuando alguien que te importa te decepciona, te sientes tan derrumbado que no puedes ni llorar, ni gritar ni odiarle. A mí se me han cortado hasta las palabras.

domingo, 18 de mayo de 2008

Toda una graduada

Cuánta razón tenía el poeta al decir: "Cómo se pasa la vida, [cómo se viene la muerte, tan callando]. Y es que ya han pasado mis cuatro años como estudiante de filología en Salamanca, y me parece que fue ayer cuando llegué a esa ciudad cargada de cajas con ropa y de sueños, y casi cuatro años después... cuántas cosas han cambiado.
No sé si entonces me habría imaginado a mí misma tal y como soy ahora. Seguro que sí, porque la mayoría de los cambios que se han efectuado durante este tiempo han sido para mejor.
¡Y cuánto he aprendido! Si cuando la empecé, me gustaba mi carrera, ahora me fascina. Todo lo que me han enseñado es tan maravilloso. Ahora puedo decir que todo, sin excepción (ahora que ya aprobé esas dos asignaturillas que tanto se me atragantaron) ha servido para algo. Ahora ya las miro con buenos ojos, y me doy cuenta de lo valioso que ha sido cada pequeño detalle.

790º promoción de graduados de la universidad de Salamanca. Ni más ni menos que 789 grupos de graduados han pasado por allí antes que yo. Y entre esos grupos, literatos de primera fila que nos dejan a los demás el listón muy alto, y muchos sueños por delante.

Y este no es el fin del camino. Es tan sólo el principio. Una vez adquirida la base, es cuando hay que empezar a crecer.

jueves, 1 de mayo de 2008

Excursiones

Necesito ir al cementerio. Necesito fotos del cementerio.


Qué lugar tan solitario... no lo recordaba así. Sólo había entrado allí una vez, y ni si quiera para algo que me importara realmente. Y ese día yo estaba rodeada de gente. De gente alegre, triste, de día de fiesta...
Cruzo sola la verja que te lleva más allá. Más allá de la civilización, del ruido y del agobio. Más allá de ti.
"Nada más entrar, vete por la derecha hasta el final"
Tuerzo enseguida a la derecha, y voy caminando pegada al muro hasta llegar a una zona diferente.
Saco mi cámara.
Miro hacia atrás.
Viene una chica joven. Así que espero.
(Tal vez alguien puede molestarse si ve a otra persona hacerle fotos a esas piedras.)
Sigo caminando ahora hacia el final del cementerio. Miro hacia atrás. Estoy sola.
Saco mi cámara y comienzo a mirar. A inundarme con el paisaje. A sentir. A pensar.
Miro al suelo para empezar a buscar lo que quiero. Lo primero que veo es una tumba vieja, de piedra, rota. Los trozos caen hacia el hueco que queda en el interior.

domingo, 30 de marzo de 2008

Preparativos para un viaje (inolvidable)

Siempre suelo tener viajes en mente. Siempre suelo estar preparándome para un viaje.
Me encanta viajar. Es en lo que invierto todo mi dinero. Y sí, digo invierto. Guardo dinero durante un año, o durante un período de tiempo cualquiera. Y luego lo gasto todo. Pero gano muchas otras cosas mucho más importantes y valiosas.

No es la mejor parte del viaje, pero los preparativos me encantan. Los días antes de nervios y ganas por poner rumbo al nuevo lugar. Las visistas a google para ver la temperatura, las guías de viaje con páginas marcadas en los sitios que no me puedo perder. La lista de lo que me tengo que llevar (siempre se me olvidan los cargadores, no sé como lo hago. Si no es el de las pilas, es el del móvil). La maleta.
Visitas por las casas de abuelas, tíos y demás familiares. Propinas.

Y la última noche en mi cama. ¡Cuánto me cuesta dormir cuando al día siguiente salgo de viaje! No puedo parar de pensar en todo lo que quiero hacer, todo lo que quiero ver, y las ganas que tengo de salir.




Ahora, todo está preparado. La ropa está separada para ser metida en el último momento en la maleta (así se arruga menos... aunque siempre sale arrugada). La comida en la nevera. La cámara y mi legión de pilas, listas. La mochila llena de artilugios de entretenimiento para las horas de viaje. Los cargadores.


Próxima parada: Grecia.

jueves, 6 de marzo de 2008

DIANA

Parece que mi inspiración volvió por completo. Ya puedo escribir, así que ya vuelvo a ser yo (el yo que más me gusta de mi). Aquí os dejo el principio de mi nueva (y terminada) historia.




Lentamente se acercó a él por su espalda. Acarició su pecho desnudo con sus manos, muy suavemente, ascendiendo hasta su cara, al tiempo que la giraba hacia sí misma.
- Tráemela.
- ¿Qué?
- Sí, tráela a casa.
- ¿Qué quieres hacerle?
- Nada, sólo quiero conocerla. No quiero hacerle nada. ¿Quién te crees que soy?
Le miró directamente a los ojos, leyendo todo lo que pasaba por la cabeza de su marido. Sabía perfectamente la respuesta a esa pregunta, lo que su marido respondería a esa pregunta, pero también sabía que él no iba a ser capaz de contestarla.
- Va a ser verdad que el ladrón se cree que todos son como él.- rió.- No mi amor, yo soy una persona amable y bondadosa, asquerosamente agradable, y… ¡hasta una actriz fabulosa!, ya sabes. Le haremos creer que soy tu hermana… tu prima. La engañaremos - Hubo una pausa-. Igual que yo he sido engañada. Pero engañada por ti, no por ella –volvió a reír-. Ella no es la culpable de esta situación, eso tenlo claro, el único cerdo eres tú, no intentes autoconsolarte pensando que su irresistible cuerpo te hizo caer en la tentación, tentación que tú habrías evitado en otra situación, y que un cúmulo de circunstancias te llevó a engancharte completamente a ella. ¿No te resulta gracioso? A mí sí, a mí me produce mucha risa, que un hombre, ¡un hombre como tú!, un hombre amado y respetado por los suyos y admirado por todos, haya caído en las redes de una negra arañita de tan sólo – rió escandalosamente- ¡quince años! Jajaja, ¿y pensabas que me lo quería perder? Por supuesto que no, sabes que soy gran amante del circo, así que no me perderé esta función. ¿Está claro?

viernes, 1 de febrero de 2008

HACE MUCHO, MUCHO TIEMPO…

… cuando madrugaba los domingos sin ningún motivo más allá de pasarme toda la mañana viendo los dibujos, cuando los fines de semana se presentaban como un montón de horas para hacer un montón de cosas, cuando disfrutaba de las tardes libres de los viernes por ley, era cuando me deleitaba con los desayunos dominicales.
El domingo era uno de mis días favoritos de la semana, solo por el hecho del desayuno. Ese día desayunábamos en familia, sobre las nueve de la mañana. Mi madre preparaba zumo de naranja natural para todos. Una buena taza para cada uno. Y mi padre bajaba a la pastelería a comprar el pastel preferido de cada uno: Suizos para mamá, bamba de nata para papá, y para mi, una ensaimada.
Entonces nos sentábamos todos juntos en la mesa de la cocina, y disfrutábamos de todos esos manjares sólo posibles en domingo.
Con la edad, esta tradición se fue perdiendo. Empecé a salir los sábados, y eso hizo que pocos fines de semana después ya no fuera capaz de madrugar. Las mañanas de domingo se habían perdido para mi. Tanto tiempo desaprovechado…
Con la universidad vino una pequeña vuelta a la tradición, pero lejos de mis padres, claro. Ahora el desayuno era bastante parecido, pero la compañía totalmente diferente. Ahora desayunaba rodeada de gente a la que acababa de conocer, y con la que tenía que convivir durante un año.
Este hecho unido a las salidas nocturnas, de nuevo, volvió a acabar con mis mañanas de domingo. Hasta hoy. Hoy he madrugado (ahora mismo son las 10 de la mañana y he hecho todo lo que os relataré a continuación), he bajado a por el periódico (costumbre adquirida en mi año de residencia y perdida cuando me pasé al piso de estudiantes) y he pasado por la pastelería a comprar un trozo de bizcocho de chocolate. He subido a casa, he dejado el periódico sobre la mesa del salón y he ido a la cocina a preparar mi té, en sustitución al ya olvidado por completo colacao, y he puesto mi trozo de bizcocho sobre un plato. En el salón he encendido la tele, que en nada se parece ya a aquella que acompañaba mis ensaimadas, con pocas cadenas pero repletas de series de dibujos, he puesto un programa de cocina por la costumbre de ver la sexta y he dado la vuelta al periódico para leerlo desde el final, porque creo que ahí empieza lo verdaderamente interesante. (Si nunca me interesó la política, mucho menos las páginas que hablan de ella). Entrevista a Labordeta, cuotas de pantalla, la muerte de Heath Ledger (he aprendido a escribir su nombre el mismo día que él aprendió a olvidar sus problemas) deportes, artículos culturales sobre nuevos libros (parece interesante el último libro de Pérez Reverte) sobre arquitectura (¿habéis visto el teatro de Sagunto?) pasatiempos, tiras cómicas…
Y ahora estoy sentada frente a mi ordenador con la energía suficiente para afrontar un domingo de encierro y de estudio.


Salamanca, a 27 de enero de 2008

martes, 15 de enero de 2008

Exámenes

Otras veces los exámenes se presentan como una liberación. Que lleguen los exámenes significa que una etapa se acaba, un cuatrimestre, un curso si estás en septiembre. Llega un mes, tres semanas, el tiempo que le lleve a cada uno prepararlos de estrés continuo, de angustia y nervios, pero… es eso, sólo unos días. Luego pasa, y se acabó. Vuelta a la tranquilidad (sobre todo si los resultados son buenos).
Pero esto sólo suele pasar cuando tus exámenes están preparados y tú estás preparada para ellos. En este caso, esta no es mi situación. He vivido un cuatrimestre que bien se podría comparar al primero de segundo de carrera, de resultados desastrosos (en aquel caso excusados por una enfermedad) (aunque puede que en este caso también se pueda excusar con otra, al fin y al cabo la locura de amor también puede considerarse una enfermedad), con la diferencia de que este año me ha salvado el haber empezado el último año de mi carrera con ganas, lo que hizo que para cuando me volví vaga, muchas de las cosas ya las tenía adelantadas.
Pero muchas otras no, y es aquí cuando me arrepiento, aunque… no del todo. No es un arrepentimiento absoluto. He perdido mucho tiempo, sí, he faltado a muchas clases sí, pero sinceramente, prefiero pensar que ha sido por haber compartido unos días maravillosos con una persona maravillosa que por haber tenido que quedarme en una cama muerta del asco.
Sí, es cierto mamá, estas navidades no he dado palo al agua, pero no siento que haya perdido el tiempo. Tal vez me arrepienta de estas palabras en verano, en agosto, cuando tienes que empezar a ir a la biblioteca a prepararte las asignaturas que tienes para septiembre (mi récord está en aquel segundo de carrera, con cuatro asignaturas como cuatro soles veraniegos para septiembre), pero ahora mismo, no sé si a causa del amor o de… la dejadez absoluta en la que me veo inmersa, no me preocupan para nada mis exámenes, cosa que me asombra, puesto que yo siempre había vivido por y para mis estudios.
Por un lado me siento bastante confiada, la verdad es que las asignaturas que tengo que estudiar de esta vez no se caracterizan por ser las más complicadas de la carrera, y por otro, me apetece que me quede alguna para el verano (aunque no empecemos a suspender tan pronto, que todavía queda historia de la lengua) así ya habrá dos cosas que me aten a mi personalmente a Zamora este verano, y una razón para que mis padres no me ofrezcan planes altamente apetecibles que encantada sacrificaría para quedarme en la ciudad que más odio en verano, que dejaré de odiar si tú te quedas conmigo.



¡Esto es asqueroso! Intentaba no hablar de amor, esto no es una “cursilada”, pero… debe ser que “love is in the air”, porque por todas partes me sales…
Al fin y al cabo “todo gira en torno a ti”.

domingo, 6 de enero de 2008

Ya vienen los Reyes...

Ni a sabiendas de todo lo referente a la identidad de los Reyes Magos pierdo la ilusión en un día como hoy. Aunque en mi casa ya no esperamos hasta esta mañana para darnos los regalos, ya que los repartimos en el mismo momento en que los compramos, yo siempre dejo mi zapato en la entrada cada 5 de enero por la noche, y cuando me despierto el día 6, siempre hay algo, un pequeño detallito, pero lo suficientemente grande como para hacerme mantener la ilusión de levantarme todos los 6 de enero sin saber qué habrá dejado (sea quien sea) para mi en mi zapato.
Este año, en un alarde de avaricia, dejé una bota alta, para que entraran más cosas, y cuando me desperté fui corriendo a ver qué había, y mis reyes magos me habían dejado lo que les sobraba en el monedero después de haberse pasado por las casas de todos los niños (2.35 centimos en moneditas pequeñas, supongo que como "vuelta" del regalo que había en los zapatos de mis padres, un euro para cada uno además del regalito) y un mini regalito, que resultó ser una pulsera muy salada (aunque mamá, por mucho que tú te empeñes, yo sigo sin usar pulseras así a diario).
Y esta es la parte que más me gusta de la Navidad, la vuelta de la ilusión. Todos los regalos anteriormente recibidos, botas, relojes, cds, dvds etc. no me han alegrado tanto como mi pulsera, y todas las propinas recaudadas no han sido tan especiales como mis 2.35 céntimos (que fueron directos a la hucha para el viaje a Grecia). Supongo que esta será la magia de los reyes.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Hola...


Bienvenidos a mi propósito para el 2008. Por ahora el único, así tengo más posibilidades de que se cumplan todos mis deseos, aunque también para que no lo hagan.
Llevaba ya un tiempo planeando alguna manera para "obligarme" a escribir un poco más seriamente de lo que puedo hacerlo en mi fotolog, primero, porque me gusta, y segundo, porque lo veo necesario, una filóloga debe saber escribir, y una chica como yo... con más motivo, así que qué mejor excusa que el año nuevo (y la vida nueva) para arrancar uno de mis más esperados proyectos.
No os prometo maravillas. Me gusta escribir, y al parecer, no se me debe de dar muy mal, pero no lo hago muy a menudo. De hecho, no lo hago si no es por obligación, prácticamente. Es decir, que si no hay un concurso o algo parecido, no me siento a crear xD a hacer que el arte emane de mis dedos directo a mi word. Ahora ya tengo una razón para, de vez en cuando, sentarme a escribir, y espero que la pereza no me venza (cosa que suele pasar) muy pronto y pueda deslumbraros a menudo con mi genialidad.

Desde mi nuevo mundo, estupendo sólamente por el hecho de que he recuperado mi perradesatanez, os deseo a todos, blog incluído, ¡que duréis mucho!